Las marcas dicen.
Cuentan deseos no cumplidos, enfermedades picosas o algún
porrazo de la infancia.
Algunas recuerdan dolor y cada vez que las miramos reaparece
como nuevo.
Unas quedan para siempre y otras sucumben al olvido.
(Algunas
cosas si no dejan marcas parecen no haber existido)
Las marcas cuentan historias. Yo tengo una marca en la
frente con forma de frutilla. De chica se ponía roja en cada llanto, después
con los enojos de la infancia… Ya casi ni se nota. Es una “marca de nacimiento”.
Las marcas cuentan secretos.
Hoy tenés una marca en la
espalda… y no te la hice yo.

1 comentario:
Y hay marcas que duelen...
Como esa último, que implica otras marcas, de otros no nosotros...l
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