domingo, 27 de febrero de 2011

Esas ganas...



"...Santiago sentía que le pasaban cosas, cosas de esas que pasan por dentro. Para empezar no podía dejar de mirar a Teresita como si tuviese los ojos pegados a la cara de ella. Y, además, sentía que todo le corría a lo loco por el cuerpo. El corazón le batía como una ametralladora. Las palmas de las manos se le iban poniendo rojas y calientes. Le zumbaban los oídos. Le latían los labios. Y se le venían las ganas. Ganas de saltar sobre Darío y sobre Gualberto y sobre Damián y sobre las bobas de tercer grado como saltan los tigres sobre los conejos. Ganas de ser fuerte, grande, feroz y alto, sobre todo alto. Ganas de tener un gran vozarrón de esos que asustan. Ganas de obligar a todos, uno por uno a pedirle perdón a Teresita Yoon con lágrimas y de rodillas. ¡Qué bárbaro! pensarán ustedes, pero Santiago era así, cuando le venían las ganas era muy exagerado. Cuando le venían las ganas era como si el cuerpo le quedara chico. 
Pero Santiago no saltó como saltan los tigres sobre los conejos, no rugió con voz que asusta y no obligó a nadie a hacer nada, porque Santiago tenía más ganas que nadie pero también era el más petiso, el primero de la fila desde siempre, y Darío por ejemplo, le llevaba una cabeza.


Pero sí, miró. Miró como sólo sabía mirar Santiago cuando le venían las ganas. Y se ve que no era una mirada cualquiera porque Teresita levantó sus ojos de laurel salvaje y lo miró a Santiago. Y después le sonrió (y a Santiago se le inundó el cuerpo con una especie de leche tibia) Y él, también sonrió. Le sonrió a Teresita con una sonrisa de veras grande.

Y bueno ya está, ahí empezó la historia"


Fragmento de "Historia de un amor exagerado"
de Graciela Montes.

viernes, 18 de febrero de 2011

EscuchAndo

Anoche escuché mis pasos.
Sonaban, esta vez se hacían oír.

Quizás, quizás el silencio permitió que esta vez se escucharan, o quizás, quizás sonaban más fuerte.
No sé si acaso es firmeza en el paso, por la seguridad de andar el camino. O un intento de dejar huella, lo que lleva a pisar con más fuerza.

Anoche escuché mis pasos y noté que estaban separados por poco tiempo, pasos cortos, acumulados y veloces. Uno tras otro como si fuera necesaria la velocidad.
No sé si se trataba de huir y escapar, o de correr para alcanzar.

Anoche escuché mis pasos,
en el silencio los escuché,
sonaban... esta vez se hacían oír...

miércoles, 9 de febrero de 2011

¿Abracadabras?

Hay cosas que sólo suceden si la magia interviene.
Si, una de ellas es la creación. La creación como principio, como inicio de algo. Si de la nada algo adquiere forma y existencia, eso no puede ser otra cosa que magia.
Que esa magia implique arduos conjuros y esfuerzos de quién la ejecuta, en este caso el mago o la maga, es indiscutible. Tampoco se puede discutir que extrañas fuerzas sobrenaturales han de poseer a aquel que decide engendrar una novedad.
Esas novedades suelen ser de las más diversas, pero tengo cierto autismo con las letras y las notas (musicales).
Una y otra vez, leo y releo eso que han escrito y no puedo dejar de preguntarme el cómo y cuándo. ¿Cómo comienza una idea a tomar forma para terminar siendo un cuento, un ensayo, un poema? 
¿Cómo, cómo llega ese "lalalala" que alguien pensó a convertirse en canción?

Todos sabemos que los trucos nunca se develan. En eso se nos va la vida, a los que no sabemos mucho de varitas y conjuros; nosotros, los más terrenales que soñamos con un día aprender a hacer magia, y en ese mientras tanto, vamos intentando crear...

Hace poco un loco loco mago ha compartido algunos de sus secretos conjuros conmigo. Si bien no ha pronunciado las palabras mágicas lo suficientemente fuerte como para retenerlas y reproducirlas, ha logrado mostrarme cómo algunas letras, algunos intentos, pueden transformarse en música...

Siempre y cuando el mago, o loco adecuado 
diga las palabras adecuadas
y  le de forma y existencia ...

Y así crea (de crear) 
para los que crean (de creer).




Yo ahora creo que puedo crear...
...porque de magos y de locos.