viernes, 12 de octubre de 2012

Sumergida

Foto: Fiona Brown

Sumergida, en tu sombra y tu silencio.
Voy buscando en los rincones de tu cuerpo,
y en el fondo me recuesto y espero,
a que pase tu locura y tu tormento.
Me pregunto hacia donde va tu pelo,
no respondo porque tengo mucho miedo.
Cuando escucho las señales no las veo
cuando toco tus espacios no los huelo.
Y me quedo, aterida como un hielo,
sólo siento lo que me retumba adentro,
y si veo que en tus ojos hay destellos,
tu sonrisa entibia todos mis inviernos.
Y no encuentro un refugio más inmenso
que el saber que estás aquí, 
y no tan lejos.

Emilia Torini.


Porque hay canciones tan hermosas, tan hermosas...

martes, 7 de agosto de 2012

Alto taco


Pará,
pará,
pará la pelota che.

Parar.

Pará la pelota. Para un poco.
Detente, “stopeate”, frenate,
pará un toque, pará.

Pensá. Mirá.
Pensá y sentí.
Mirate , mirate ahí, ahí.

Paremos la pelota. Un rato paremos.
Nos detengamos, un rato nos detengamos,
a pensar, a sentir, a mirar.

Pero el juego sigue,
pará
Pero que siga el juego.
pará.

Yo no quiero dejar de jugar.

martes, 24 de julio de 2012

Palabras

Ando buscando palabras
para llevarle a mi amigo.

Montoncitos de pelusas
que con una rama se han tejido;
lugar tibio con pichones...
Pero mejor, no lo digo.

Ando buscando en la torre
un algo para mi amigo.

Con un vestido de bronce,
badajo, golpe, sonido.
De tañidos puebla el aire...
Pero mejor, no lo digo.

Ando buscando en la noche
algo en luz para mi amigo.

Gotita escasa de luna
que apaga y prende su brillo.
Fugaz destello en la sombra...
Pero mejor, no lo digo.

Pizca de luz y de sones,
y un manojito de trinos,
que alcancen para decirle
las cosas que no le digo.

María Cristina Ramos.
"La luna lleva un silencio"

miércoles, 27 de junio de 2012

Un sueño.









Se había despertado sobresaltada.
Él dormía.
En el sueño todo era angustia, casi como la que sentía en ese despertar. Se había despertado por no poder soportar más el sueño.
Ahí él era distinto... ¿Era distinto?
Solo una frase se escuchaba en largos pasillos desconocidos “está mal”. La imagen de su abuelo vino rápidamente a su mente y toda la lógica de tristeza de despedida la invadió. Hasta que recordó: la ausencia de su abuelo la acompañaba hacía algunos años… hacía algunos años ya había pasado por esto, por la misma tristeza de despedida y los anuncios de pasillo. 
Entonces qué. O era un sueño o era otro.

No la dejaron entrar a ver.

No.

Iba a ser demasiado, supusieron quienes en la puerta la detuvieron.

No la dejaron.

Ella entendió en ese momento y se volvió a angustiar y a llenar de tristeza.
Era él.
Él, el que estaba mal y envejecía. Era él el que se estaba despidiendo.

No hizo caso, entró y lo vió.

Así.

Viejo
Igual, pero viejo y la trataba con un cariño de abuelo en cada palabra que le dirigía.

Despertó.

Se había despertado sobresaltada… él dormía.
"Por eso te pido una vez más
tomátelo con tranquilidad,
puede ser ayer nunca o después
pero tu amor dame alguna vez.”
Fernando Cabrera.

sábado, 24 de marzo de 2012

Quién sabe Alicia

este país, no estuvo hecho porque sí...

He escuchado una y mil veces las más disímiles historias, porque en Tucumán no hay quien no pueda contarse una “de la dictadura”. Los más, más viejos, los no tan viejos, los viejos de una y los amigos de los viejos, los iguales de viejos que una hablando y contando en primera persona.
Muchos 24 me han encontrado en alguna plaza, cuando éramos pocos, cuando escribíamos paredes, cuando escrachábamos a los cómplices, cuando se dividían las marchas, cuando éramos muchos.
He leído, he pensado, he imaginado, he tenido miedo, he soñado, y hasta he intentado contar algo de eso que no viví.
Nunca, nunca, pude rememorar desde cuándo.
Desde cuando me importa, desde cuando sé, desde cuando ese NUNCA MÁS como grito de guerra es parte de mi vida.
¿Quién contó primero? ¿Cómo? ¿Qué dijo?
Nunca he podido acordarme, desde cuándo, porque pareciera que desde siempre.

Hoy el NUNCA MÁS ha tomado otro significado, se ha vuelto fundacional, pareciera ser lo primero que recordamos cuando miramos para atrás.
Y está bien que así sea.
Porque esa historia, es nuestra, es parte nuestra, y desde ahí nos construimos.

No cuentes lo que hay detrás de aquel espejo, 
no tendrás poder 
ni abogados, ni testigos.
Enciende los candiles que los brujos piensan en volver

a nublarnos el camino.
Estamos en la tierra de todos, en la vida.
Sobre el pasado y sobre el futuro, ruinas sobre ruinas,
querida Alicia.

Canción para Alicia en el país.
Serú Girán. 
Por los 30 mil que han construido nuestra historia.
Por todos y todas que la siguen construyendo.
Memoria, verdad y justicia. 

miércoles, 21 de marzo de 2012

Como Moc y Poc...


En alguna calle de Buenos Aires se escucha:

“¿Ya qué estamos... 21 de marzo?...
Listo. Ya podemos decir que el año está perdido…”

“No sé eso…
  Pero ya podemos decir que dejamos cosas 
para el año que viene…”

Así estamos…

Cualquier parecido con "Historias del los señores Moc y Poc"es pura coincidencia.

jueves, 8 de marzo de 2012

Libre, linda y loca...

Cuando yo era niña, en los años 20 todo lo bueno lo tenían los hombres, todo lo que tenía interés y todo lo que hacían; los hombres tenían las buenas profesiones, los hombres comían la mejor parte de la comida de la mesa, lo mejor de la comida y más cantidad: los hombres medio pollo, las mujeres , menos de un cuarto de pollo, a lo mejor las alitas y las patitas para roer, los hombres dos huevos fritos, las mujeres apenas uno y el que salió roto.

Los hombres tenían la llave, y salían de noche; los hombres tenían el caballo, tenían la bici, tenían el bote, tenían los libros –los libros eran cuatro en mi casa-  y tenían profesiones activas, de entrar y salir; profesiones interesantes: unos eran comerciantes, otro eran marinos, otros eran militares a caballo, otros eran viajantes, viajeros y otros eran el médico. Y las mujeres lavaban, fregaban, acarreaban el agua, cocinaban, parían, gruñían y daban la lata.

Pues yo no tuve envidia ni ganas de ser hombre, pero pensaba que ser hombre era mejor.

Con el transcurso del tiempo –por la terquedad, la obstinación, la rebeldía y una magnífica abuela que me decía en gallego que no le hiciera caso a nadie y que hiciera lo que me diera la gana- tuve la llave, salté por la ventana o por el tejado, tuve el bote, y tuve la bicicleta,  tuve el caballo y tuve los cuatro libros

Fernanda Monasterio
La Plata, 1992.


Para las tercas, obstinadas y rebeldes, 
que nos animamos a saltar ventanas y
conquistar mundos...

sábado, 3 de marzo de 2012

¿Porqué llamamos

                                   amor al amor?


Con lo que cuesta, con lo que duele,
con lo que tarda, con lo que arde,
con lo que falta, con lo que quema
con lo que ausencia, con lo que tiene,
con lo que viene, con lo que ahueca,
con lo que silencia, con lo que canta,
con lo que arrulla, con lo que leche,
con lo que vibra, con lo que abraza,
con lo que olvida, con lo que vida,
con lo que pajarito, pajarito,
caracolito tan poco mío y de nadie…

Cartas al Rey de la Cabina
Luis María Pescetti

jueves, 23 de febrero de 2012

.


"Por suerte tengo guitarra, 
para cantar mi dolor..."

“No me gusta el ruido de los helicópteros
me recuerda épocas que no me quiero acordar...”

Decía y se señalaba la boca del estómago.

“Cuando volaban bajito era porque había quilombo”

Volvía a decir.
Miraba para arriba y parecía escucharlos a esos otros, y casi retumbaban las hélices.

Se veía, se dejaban ver en el cuerpo, las marcas del miedo y del dolor.


Porque muchas veces el  dolor solo remite al dolor. 

martes, 3 de enero de 2012

¿Qué querés que te regale...?

Preguntó primero que nadie…
Una fiesta llena de amigas, amigos y mucho amor.
Algunas siestas, pero de esas que se duermen, caminatas con mate por cualquier ciudad y un río ancho. ancho.
Aire de cerro para cuando extrañe; la felicidad plena como esa de ir por primera vez al cine.
Muchas noches inolvidables, mil sorpresas y mil asombros.
Unas cuantas lágrimas, lugares nuevos, gentes(s) nuevas, y algún recuerdo.
Un último suspiro, ese que libera de todo sufrimiento; una sonrisa enorme que muestre todos, o casi todos, los dientes.
Algunas dudas y varias certezas.
Un par de zapatos para gastarlos, chocolates “combinados” para compartir.
Películas para abrazarse y que yo no me duerma, o sí.
Abrazos, muchos abrazos y más besos todavía.
Un “te extraño” cuando no escuche.
Muchas canciones nuevas que me cuesten aprender y al final me salgan bonitas.
Paseos en bici, sin bicisenda.
La pasión por la militancia, y la acción dispuesta a cambiar el mundo.
Libros, unos cuantos.
Muchos brebajes de esos que “reparan el alma”; algunas carcajadas liberadoras;
ganas de seguir caminando y aprendiendo…

Y una gran mochila dónde guardar todo…
y un anotador, para seguir la lista y no olvidarme nunca de “lo que quiero”.