Siempre tuve la sensación que muchas cosas, a Tucumán, llegan tarde...
Y renegamos porque hay que esperar para el estreno, o porque no se consigue el libro...
Pero estoy segura que aquí llega primero
la primavera...
Los lapachos lo demuestran, en una suerte de anarquía estacional, porque a pesar de que todavía es agosto, empiezan a florecer.
Sin prestarle ninguna atención al almanaque, visten la ciudad de los colores más brillantes y no esperan ni a las hojas verdes, que todavía siguen con el invierno encima.
Y con la primavera...
el cambio de energías, porque el sol tiene ese no sé qué, que te dan
ganas... más ganas.

Sí.. con los lapachos, la primavera, las ganas.
Los invito a pasar por
"Sin soltar el Lápiz" de mi amiga Maby. Ella también tiene lapachos para que todos vean... y escuchen.