domingo, 18 de julio de 2010

Pa verse

No concocía un Buenos Aires sin él, y éstos 10 días pasaron lentos.
Igual me busqué una excusa y pasé por su casa como cada semana en esta ciudad.
Por suerte él sabe cómo estar a la distancia y me manda algunos de sus hechizos. Porque aparte de amigo, cantor, músico, hermanodelavida, editor y cuanta cosa... es mago.

Le pedí permiso y me lo concedió porque tampoco es cosa de andar mostrando así como así los trucos. Son 8 minutitos de magia, pura magia.

Ya lo extraño menos y espero el martes... "pa verse".



Porque "quería publicarte" gracias Pichu por prestarme tu magia.
Un orgullo caminar al ladito tuyo...


viernes, 16 de julio de 2010

De esos "a veces".

"A veces la vida se comporta como el viento: desordena y arrasa. Algo susurra, pero no se le entiende. A su paso todo peligra; hasta aquello que tiene raíces. Los edificios por ejemplo. O las costumbres cotidianas.
Cuando la vida se comporta de ese modo, se nos ensucian los ojos con los que vemos. Es decir, los verdaderos ojos. A nuestro lado, pasan papeles escritos con unas letras que creemos reconocer.
El cielo se mueve más rápido que las horas. Y lo peor es que nadie sabe, si alguna vez, regresará la calma."


Fragmento de "Amigos por el viento"
de Liliana Bodoc.

jueves, 8 de julio de 2010

El galán que no fue.

La había dejado subir primero al colectivo. Ante la falta de monedas, se tomó el atrevimiento y apresurado puso los 25 centavos restantes.

"Todo un galán"

Pero no...

La máquina no aceptó su moneda y ella tuvo que abrir su cartera, y buscar, y encontrar, y esperar.
Para ese entonces el romance ya se había disuelto.
Ella se sentó atrás sola.
Él, tomó los 25 centavos devueltos por la máquina, pagó su boleto y se quedó allí, maldiciendo su suerte, con todas las ganas de un día ser "todo un galán".

lunes, 5 de julio de 2010

Nada que decir

"Fue como si el viento hubiera comenzado a traer las penas. Y de repente todos los animales se enteraron de la noticia. Abrieron muy grandes los ojos y la boca, y se quedaron con la boca abierta, sin saber qué decir. Es que no había nada que decir. Las nubes que trajo el viento taparon el sol. Y el viento se quedó quieto, dejó de ser viento y fue un murmullo entre las hojas, dejó de ser murmullo y apenas fue una palabra que corrió de boca en boca hasta que se perdió en la distancia...


...Muchos ojos se mojaron, muchos dientes se apretaron, por muchos cuerpos pasó un escalofrío. Todos sintieron que los oprimía una piedra muy grande.
Nadie dijo nada.
Sin hacer ruido, como si el ruido pudiera molestar, los animales se fueron alejando..."

Fragmentos de "Cómo si el ruido pudiera molestar"
Gustavo Roldán.

Porque hay veces que "no hay mucho que se pueda decir ni hacer"
aunque yo quiera decir y hacer, aunque no sé bien qué... o cómo.