martes, 26 de marzo de 2013

De cuando...


“Me duelen la cabeza y el universo. Los dolores físicos, más nítidos que los dolores morales, desarrollan por un reflejo en el espíritu, tragedias no contenidas en ellos. Provocan una impaciencia de todo, que como es de todo, no excluye a ninguna de las estrellas.  (…)
Me duele la cabeza porque me duele la cabeza. Me duele el universo porque la cabeza me duele. Pero el universo que realmente me duele no es el verdadero, el que existe porque ignora que existo, sino aquel otro, mío porque palpita en mí, que es de tal modo que, si o me pasara las manos por el cabello, me haría creer que siento que todo ese cabello sufre nada más que para hacerme sufrir”
Fernando Pessoa.
331. El libro del desasosiego



lunes, 4 de marzo de 2013

Se dice...


“Vos te hacés cargo… antes que te pidan”

Hacerse cargo antes que te pidan…
Responder a la demanda…
“Toda demanda es demanda de amor”

¿Qué no surja la demanda?


Responder al deseo...
Anular el deseo…
Ser el deseo.

Hacerse cargo antes que te pidan…

domingo, 27 de enero de 2013

A veces


 “(…) Los audaces cantan más allá de la regadera, los audaces tienen amores y se consumen en su fuego, los audaces andan  por la calle a las cuatro de la mañana sin preguntarse quién los sigue o temblar por quien pueda encontrarlos. Los audaces siembran parques, cosechan ilusiones, son hermosos como luces de bengalas, se tiran de paracaídas, se van a Colombia a jugar al fútbol o a Nueva York a desafiar la nieve, tocar el chelo, subirse al metro a las seis de la tarde y hacer amigos donde pocos los tienen. Los audaces regresan. Los audaces viven más de ochenta años y no le temen al bastón ni a la humildad necesaria para apoyarse en otros (…) Los audaces escriben libros como quien cuenta prodigios en un ábaco inmenso y no tiemblan para inventar realidades más atrevidas que la luz cayendo sobre sus escritorios”
"Audacia con estrellas" (Fragmento)
 de Ángeles Mastretta.

A veces audaz...
casi siempre bien cronopio...

viernes, 12 de octubre de 2012

Sumergida

Foto: Fiona Brown

Sumergida, en tu sombra y tu silencio.
Voy buscando en los rincones de tu cuerpo,
y en el fondo me recuesto y espero,
a que pase tu locura y tu tormento.
Me pregunto hacia donde va tu pelo,
no respondo porque tengo mucho miedo.
Cuando escucho las señales no las veo
cuando toco tus espacios no los huelo.
Y me quedo, aterida como un hielo,
sólo siento lo que me retumba adentro,
y si veo que en tus ojos hay destellos,
tu sonrisa entibia todos mis inviernos.
Y no encuentro un refugio más inmenso
que el saber que estás aquí, 
y no tan lejos.

Emilia Torini.


Porque hay canciones tan hermosas, tan hermosas...