“Me duelen la cabeza y el
universo. Los dolores físicos, más nítidos que los dolores morales, desarrollan
por un reflejo en el espíritu, tragedias no contenidas en ellos. Provocan una
impaciencia de todo, que como es de todo, no excluye a ninguna de las estrellas. (…)
Me duele la cabeza porque me
duele la cabeza. Me duele el universo porque la cabeza me duele. Pero el
universo que realmente me duele no es el verdadero, el que existe porque ignora
que existo, sino aquel otro, mío porque palpita en mí, que es de tal modo que,
si o me pasara las manos por el cabello, me haría creer que siento que todo ese
cabello sufre nada más que para hacerme sufrir”
Fernando Pessoa.
331. El libro del desasosiego
