martes, 27 de julio de 2010

Complicidad

"..."El silencio es malo"
grita una mujer
que curiosamente pide silencio
cuando otros quieren escuchar música

"Tragarse las palabras hace daño"
dice,
pero no ha dejado ni una sola palabra en el plato..."

Fragmento de "Monólogo interrumpido"
de Rogelio Ramos Signes
en "La casa de té"

(que buscó afectuosamente "la complicidad de mi lectura"
y a mí que me encantan las complicidades y las lecturas)

martes, 20 de julio de 2010

¿Hoy es...?

-¿Hoy es lunes?
-No
-¿Hoy es martes?
-Si
-¡Feliz día!
- ¿Del amigo?
-¡Sí, feliz día!
-¡Ay, gracias! ¡Feliz día!

Leo tiene 8 años. Es tucumano, baila folclore, toca el bombo y hasta sabe usar las boleadoras.
Ya conoce Buenos Aires porque vieo "en el Bicentenario" cuenta él. Pone cara de gaucho serio cuando baila, pero no puede disimular una sonrisa hermosa, con dos dientes que están creciendo, cuando ve a alguien conocido entre el público.
Lo conocí hace 3 días y hoy me hizo un regalo. Fue el primero en decirme, con palabras que se escuchan, sonrisa gigante y abrazo incluido el tan esperado "Feliz día del amigo" que casi por arte de magia cambió mi perspectiva del día.

Gracias Leo por hacer carne el amor y el abrazo que tantos otros qusieron hacer llegar de manera virtual.

Gracias por el cariño de lejos que llega y mucho.

Feliz día.

domingo, 18 de julio de 2010

Pa verse

No concocía un Buenos Aires sin él, y éstos 10 días pasaron lentos.
Igual me busqué una excusa y pasé por su casa como cada semana en esta ciudad.
Por suerte él sabe cómo estar a la distancia y me manda algunos de sus hechizos. Porque aparte de amigo, cantor, músico, hermanodelavida, editor y cuanta cosa... es mago.

Le pedí permiso y me lo concedió porque tampoco es cosa de andar mostrando así como así los trucos. Son 8 minutitos de magia, pura magia.

Ya lo extraño menos y espero el martes... "pa verse".



Porque "quería publicarte" gracias Pichu por prestarme tu magia.
Un orgullo caminar al ladito tuyo...


viernes, 16 de julio de 2010

De esos "a veces".

"A veces la vida se comporta como el viento: desordena y arrasa. Algo susurra, pero no se le entiende. A su paso todo peligra; hasta aquello que tiene raíces. Los edificios por ejemplo. O las costumbres cotidianas.
Cuando la vida se comporta de ese modo, se nos ensucian los ojos con los que vemos. Es decir, los verdaderos ojos. A nuestro lado, pasan papeles escritos con unas letras que creemos reconocer.
El cielo se mueve más rápido que las horas. Y lo peor es que nadie sabe, si alguna vez, regresará la calma."


Fragmento de "Amigos por el viento"
de Liliana Bodoc.