La había dejado subir primero al colectivo. Ante la falta de monedas, se tomó el atrevimiento y apresurado puso los 25 centavos restantes.
"Todo un galán"
Pero no...
La máquina no aceptó su moneda y ella tuvo que abrir su cartera, y buscar, y encontrar, y esperar.
Para ese entonces el romance ya se había disuelto.
Ella se sentó atrás sola.
Él, tomó los 25 centavos devueltos por la máquina, pagó su boleto y se quedó allí, maldiciendo su suerte, con todas las ganas de un día ser "todo un galán".
2 comentarios:
hermosisimo Ali, te busqué y te encontré che
Gracias Zai!!!!
Un abrazo!
gracias por pasar... y pase más seguido!
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