lunes, 10 de enero de 2011

¿A Siú Quiú?

 "Porque el idioma de infancia es un secreto entre los dos"
M. Elena Walsh.

Cuenta mi mamá que cuando yo era chica quería tener un elefante. Y no había dios que me convenza que era demasiado grande el animalito y que dónde lo íbamos a tener, "y que el papá haga una elefantera" contestaba esta petisa con mucha seguridad. Eran tiempos de fondos grandes, conejeras y conejos... y algunos libros y muchas canciones que me iban a marcar siempre.

Hoy pienso en ese elefante y enseguida aparece Dailan Kifki y quizás el primer "libro largo y con muchas letras" que leí. En ese París, y esa parte de la canción que nadie canta, esa que dice la palabra "revolución". En la luna y cómo bañarla, la familia Polillal y tantas rimas que me han costado leer en algunos talleres (porque ya sabemos que leer poesía en voz alta es una ardua tarea). Hoy pienso en el Monoliso y el reino del revés y los "1530 chimpancés", en el rey compás y su "una pincha y la otra no". Si, también pienso en La Cigarra y la Serenata y las lágrimas y el nudo en la garganta que nunca dejan de repetirse. Pienso en los mil talleres y el brujito de Gulubú y la rrrrrr del doctorrrr y el motorrrr y los ritmos que nos íbamos inventando. Y también en esa chacarera que tanto nos gusta cantar a los dos y cruzar la Mate de Luna muy gatunamente.
Hoy es un día en el que muchos sentimos que una parte muy linda de esa infancia que ya ha cumplido más de 20 se va con ella... y que otros no la vamos a dejar ir.


¿A París?¿A poblar tus olvidados castillos de dragones?
Con el reverso de tu reino, a lomo de elefante volador, te vas.
Es otro el cielo que te reclama. Yo no te dejaré partir...
Lugui G. Guerrero.








Yo tampoco...

2 comentarios:

Bycho dijo...

No me acuerdo del cuento, de hecho ayer tuve que googlearlo, pero en algún lugar de mi memoria sabía que Dailan Kifki era un elefante y que ese libro había pasado por mis ojos. Y la idea de un doctor manejando un cuatrimotorrr es sencillamente buenísima. No nos damos cuenta pero todas esas cosas estan dentro nuestro, en algún lugar que la maldita adultez relegó.
Saludos amiga.

Alice in Borderland... dijo...

Yo intento que la maldita adultez no relegue algunas cosas... vos sabés. Y más de una vez he han dicho "podés dejar de cantar esas cosas" y no puedo... porque sí, son partecitas mías, las vacunas de lunalu y todo ese absurdo con el que ella nos ha enseñado a jugar y a caminar desde siempre.
Saludo mi amigo! Nos veremos en el calorcito del pavimento pronto!