"- ¿Y es muy grande Buenos Aires don sapo?-
-¡Ni le cuento! Pueblo grande sí, pero todos apurados...
-¿Apurados?- preguntó la cotorrita verde- ¿A dónde van tan apurados?
-A ninguna parte son costumbres nomás. Será que eso les gusta. Y se la pasan viajando, amontonados en unas cosas enormes que van para todos lados.
-¿Y eso les gusta?
-Debe ser porque pagan para hacerlo
-¡Mire que es loca la gente!- dijo el piojo.
-No diga eso m'hijo. Gustos son gustos..."
Algunos días es fácil sentirse sapo en esta "La Gran Ciudad", donde parece que todo todo es distinto. Las formas, los olores dejan de ser los de siempre. Y uno intenta hacer "como si", como si fuera la tierra de uno, y nos amontonamos y no dejamos de hablar de allá, de cuando fuimos, y cuando pasó esto o aquello. Pareciera que necesitamos reconocernos en el otro sentirnos pares y ahí, el ser de "Salta, Tucumán, Jujuy" (que para algunos es como lo mismo) nos facilita todo.
Pero hay algunos... algunos de aquí, que no pronuncian las "rr" pero que casi tiene las mismas formas...
Esas formas simples de vincularse, de amontonarse (por efecto de Dios o del viento) y dar eso que tanto se necesita...
un
"aquí estoy yo" que basta para sonreir...
y
saber que sapos hay muchos.
"-Y que más les gusta
-Prohibir. eso se ve que les gusta. Se la pasan prohibiendo todo el día. Prohibido subir, prohibido bajar, prohibido pisar . prohibido pararse y prohibido correr. Siempre ponen cartelitos prohibiendo algo.
-Eso sí que no lo entiendo- dijo el coatí- ¿Y si alguno no le hace caso a los cartelitos?
-Viene la policía y se los lleva.
-No le veo la gracia- dijo el piojo.
-¡Qué quiere que le diga m'hijo! Gustos son gustos."
Gustavo Roldán.
"Gustos son Gustos"de "Sapo en Buenos Aires"