En esas noches donde todo puede suceder, atravesó la puerta con un cajón peruano en mano.
Yo puse la guitarra…
En el primer acorde, intuí que podía ser para siempre…
Y aprendí a escuchar otras voces en la de él,
a maravillarme por la velocidad de sus dedos, que bailan al compás,
a emocionarme por descubrir canciones nuevas…
a animarme a llegar más alto… y no ser “tan vaga”,
y a sonreír por esa ternura innata que tiene y destella.
Intuí que podía ser para siempre… que si no era en algún dpto de Bs As… iba a ser en algún parque de Tucumán, un Managua, un cerro, una guitarreada, una casa en común...
Sí…íbamos a encontrarnos
Me contó de un sueño…de un viaje… de cantar en otros lados donde los idiomas son distintos, y las gentes, y los colores…
y ahora se cumple…
No entro de felicidad de saberlo feliz!
Y ahora se va a cantar por otros pagos,
nos quedamos envidiando a los que van a poder escuchar…
“Canto, canto. Tan débil soy
que cantar es mi mano alzada y fuerte
Canto, canto
que mas hacer con palabras deshabitadas,
sino cantar”
Jorge Fandermole
Todavía me debes un “locuras”
Salud compradre Pichula! Hasta la vuelta…
