así tres veces, como en el día de su cumpleaños...
el deseo se cumple.
Adrenalina, miedos y un sin fin de preguntas.
Así espero...
con la seguridad del tiempo compartido
y la desconfianza que produce el "cómo cambian las cosas los años".
Así espero...
el primer abrazo donde, supongo, aparecerán las respuestas a tantas tantas preguntas.

Entonces se volvió sobre sus pasos, bajó la cuesta,
y atravesó el mundo.
El mundo entero.
Llegó a su pueblo, cruzó la plaza,
caminó hasta el árbol
y le preguntó al hombre que estaba
sentado a su sombra:
¿Qué hacés aquí, sentado bajo este árbol?
Y el hombre dijo con la voz quebrada:
Te espero."
"El árbol de las lilas"
de María Teresa Andruetto.