sábado, 5 de diciembre de 2015

Así

Tengo un dolor aquí
no lo vas a poder ver,
se me agranda cada vuelta
y sólo me sale correr

Tengo este amor asi
se transforma en no sé qué
 como ya no es lo era
 corro  y vuelvo a correr

Me voy, me voy para ahí
 ya no sé como volver
me voy, me voy y si vuelvo
ya no sé cómo seré.

lunes, 1 de junio de 2015

Acrofobia

Las cosas que están muy altas me dan pánico. 
Mi altura en particular puede tener algo que ver, pero más, la sensación de inalcanzable. Porque si está más aquí o más allá solo hay que moverse más aquí o más allá y listo, llegaste. En cambio cuando está alto, ahí se vuelve inalcanzable, imposible.
La gente alta me impresiona, y hasta un poco, me da envidia. 
Pienso “qué suerte, porque alcanzan”. Sí,  debe haber cosas que no pueden alcanzar, pero muchas que yo no llego ellos sí, entonces pienso que debe ser más fácil ser alto, o aunque sea menos frustrante.
En verdad la altura no tiene nada que ver, es lo inalcanzable, eso que está lejos lejos, arriba arriba, que no llegás, ni con banquito, mesa y silla apilados. 
Está alto.

Vos sos alto. 

Vos sos alto y hay veces que no te alcanzo. 
Que no llego. No hay banquito, mesa y silla apilados que me hagan alcanzarte
Vos sos muy alto, tanto que a veces sos inalcanzable. Como las cosas que están muy altas, que me dan pánico. 

sábado, 14 de marzo de 2015

Marcas

Las marcas dicen.
Cuentan deseos no cumplidos, enfermedades picosas o algún porrazo de la infancia.
Algunas recuerdan dolor y cada vez que las miramos reaparece como nuevo.
Unas quedan para siempre y otras sucumben al olvido.
(Algunas cosas si no dejan marcas parecen no haber existido)
Las marcas cuentan historias. Yo tengo una marca en la frente con forma de frutilla. De chica se ponía roja en cada llanto, después con los enojos de la infancia… Ya casi ni se nota. Es una “marca de nacimiento”.
Las marcas cuentan secretos. 
Hoy tenés una marca en la espalda… y no te la hice yo.

martes, 26 de marzo de 2013

De cuando...


“Me duelen la cabeza y el universo. Los dolores físicos, más nítidos que los dolores morales, desarrollan por un reflejo en el espíritu, tragedias no contenidas en ellos. Provocan una impaciencia de todo, que como es de todo, no excluye a ninguna de las estrellas.  (…)
Me duele la cabeza porque me duele la cabeza. Me duele el universo porque la cabeza me duele. Pero el universo que realmente me duele no es el verdadero, el que existe porque ignora que existo, sino aquel otro, mío porque palpita en mí, que es de tal modo que, si o me pasara las manos por el cabello, me haría creer que siento que todo ese cabello sufre nada más que para hacerme sufrir”
Fernando Pessoa.
331. El libro del desasosiego



lunes, 4 de marzo de 2013

Se dice...


“Vos te hacés cargo… antes que te pidan”

Hacerse cargo antes que te pidan…
Responder a la demanda…
“Toda demanda es demanda de amor”

¿Qué no surja la demanda?


Responder al deseo...
Anular el deseo…
Ser el deseo.

Hacerse cargo antes que te pidan…

domingo, 27 de enero de 2013

A veces


 “(…) Los audaces cantan más allá de la regadera, los audaces tienen amores y se consumen en su fuego, los audaces andan  por la calle a las cuatro de la mañana sin preguntarse quién los sigue o temblar por quien pueda encontrarlos. Los audaces siembran parques, cosechan ilusiones, son hermosos como luces de bengalas, se tiran de paracaídas, se van a Colombia a jugar al fútbol o a Nueva York a desafiar la nieve, tocar el chelo, subirse al metro a las seis de la tarde y hacer amigos donde pocos los tienen. Los audaces regresan. Los audaces viven más de ochenta años y no le temen al bastón ni a la humildad necesaria para apoyarse en otros (…) Los audaces escriben libros como quien cuenta prodigios en un ábaco inmenso y no tiemblan para inventar realidades más atrevidas que la luz cayendo sobre sus escritorios”
"Audacia con estrellas" (Fragmento)
 de Ángeles Mastretta.

A veces audaz...
casi siempre bien cronopio...

viernes, 12 de octubre de 2012

Sumergida

Foto: Fiona Brown

Sumergida, en tu sombra y tu silencio.
Voy buscando en los rincones de tu cuerpo,
y en el fondo me recuesto y espero,
a que pase tu locura y tu tormento.
Me pregunto hacia donde va tu pelo,
no respondo porque tengo mucho miedo.
Cuando escucho las señales no las veo
cuando toco tus espacios no los huelo.
Y me quedo, aterida como un hielo,
sólo siento lo que me retumba adentro,
y si veo que en tus ojos hay destellos,
tu sonrisa entibia todos mis inviernos.
Y no encuentro un refugio más inmenso
que el saber que estás aquí, 
y no tan lejos.

Emilia Torini.


Porque hay canciones tan hermosas, tan hermosas...

martes, 7 de agosto de 2012

Alto taco


Pará,
pará,
pará la pelota che.

Parar.

Pará la pelota. Para un poco.
Detente, “stopeate”, frenate,
pará un toque, pará.

Pensá. Mirá.
Pensá y sentí.
Mirate , mirate ahí, ahí.

Paremos la pelota. Un rato paremos.
Nos detengamos, un rato nos detengamos,
a pensar, a sentir, a mirar.

Pero el juego sigue,
pará
Pero que siga el juego.
pará.

Yo no quiero dejar de jugar.

martes, 24 de julio de 2012

Palabras

Ando buscando palabras
para llevarle a mi amigo.

Montoncitos de pelusas
que con una rama se han tejido;
lugar tibio con pichones...
Pero mejor, no lo digo.

Ando buscando en la torre
un algo para mi amigo.

Con un vestido de bronce,
badajo, golpe, sonido.
De tañidos puebla el aire...
Pero mejor, no lo digo.

Ando buscando en la noche
algo en luz para mi amigo.

Gotita escasa de luna
que apaga y prende su brillo.
Fugaz destello en la sombra...
Pero mejor, no lo digo.

Pizca de luz y de sones,
y un manojito de trinos,
que alcancen para decirle
las cosas que no le digo.

María Cristina Ramos.
"La luna lleva un silencio"

miércoles, 27 de junio de 2012

Un sueño.









Se había despertado sobresaltada.
Él dormía.
En el sueño todo era angustia, casi como la que sentía en ese despertar. Se había despertado por no poder soportar más el sueño.
Ahí él era distinto... ¿Era distinto?
Solo una frase se escuchaba en largos pasillos desconocidos “está mal”. La imagen de su abuelo vino rápidamente a su mente y toda la lógica de tristeza de despedida la invadió. Hasta que recordó: la ausencia de su abuelo la acompañaba hacía algunos años… hacía algunos años ya había pasado por esto, por la misma tristeza de despedida y los anuncios de pasillo. 
Entonces qué. O era un sueño o era otro.

No la dejaron entrar a ver.

No.

Iba a ser demasiado, supusieron quienes en la puerta la detuvieron.

No la dejaron.

Ella entendió en ese momento y se volvió a angustiar y a llenar de tristeza.
Era él.
Él, el que estaba mal y envejecía. Era él el que se estaba despidiendo.

No hizo caso, entró y lo vió.

Así.

Viejo
Igual, pero viejo y la trataba con un cariño de abuelo en cada palabra que le dirigía.

Despertó.

Se había despertado sobresaltada… él dormía.
"Por eso te pido una vez más
tomátelo con tranquilidad,
puede ser ayer nunca o después
pero tu amor dame alguna vez.”
Fernando Cabrera.

sábado, 24 de marzo de 2012

Quién sabe Alicia

este país, no estuvo hecho porque sí...

He escuchado una y mil veces las más disímiles historias, porque en Tucumán no hay quien no pueda contarse una “de la dictadura”. Los más, más viejos, los no tan viejos, los viejos de una y los amigos de los viejos, los iguales de viejos que una hablando y contando en primera persona.
Muchos 24 me han encontrado en alguna plaza, cuando éramos pocos, cuando escribíamos paredes, cuando escrachábamos a los cómplices, cuando se dividían las marchas, cuando éramos muchos.
He leído, he pensado, he imaginado, he tenido miedo, he soñado, y hasta he intentado contar algo de eso que no viví.
Nunca, nunca, pude rememorar desde cuándo.
Desde cuando me importa, desde cuando sé, desde cuando ese NUNCA MÁS como grito de guerra es parte de mi vida.
¿Quién contó primero? ¿Cómo? ¿Qué dijo?
Nunca he podido acordarme, desde cuándo, porque pareciera que desde siempre.

Hoy el NUNCA MÁS ha tomado otro significado, se ha vuelto fundacional, pareciera ser lo primero que recordamos cuando miramos para atrás.
Y está bien que así sea.
Porque esa historia, es nuestra, es parte nuestra, y desde ahí nos construimos.

No cuentes lo que hay detrás de aquel espejo, 
no tendrás poder 
ni abogados, ni testigos.
Enciende los candiles que los brujos piensan en volver

a nublarnos el camino.
Estamos en la tierra de todos, en la vida.
Sobre el pasado y sobre el futuro, ruinas sobre ruinas,
querida Alicia.

Canción para Alicia en el país.
Serú Girán. 
Por los 30 mil que han construido nuestra historia.
Por todos y todas que la siguen construyendo.
Memoria, verdad y justicia. 

miércoles, 21 de marzo de 2012

Como Moc y Poc...


En alguna calle de Buenos Aires se escucha:

“¿Ya qué estamos... 21 de marzo?...
Listo. Ya podemos decir que el año está perdido…”

“No sé eso…
  Pero ya podemos decir que dejamos cosas 
para el año que viene…”

Así estamos…

Cualquier parecido con "Historias del los señores Moc y Poc"es pura coincidencia.

jueves, 8 de marzo de 2012

Libre, linda y loca...

Cuando yo era niña, en los años 20 todo lo bueno lo tenían los hombres, todo lo que tenía interés y todo lo que hacían; los hombres tenían las buenas profesiones, los hombres comían la mejor parte de la comida de la mesa, lo mejor de la comida y más cantidad: los hombres medio pollo, las mujeres , menos de un cuarto de pollo, a lo mejor las alitas y las patitas para roer, los hombres dos huevos fritos, las mujeres apenas uno y el que salió roto.

Los hombres tenían la llave, y salían de noche; los hombres tenían el caballo, tenían la bici, tenían el bote, tenían los libros –los libros eran cuatro en mi casa-  y tenían profesiones activas, de entrar y salir; profesiones interesantes: unos eran comerciantes, otro eran marinos, otros eran militares a caballo, otros eran viajantes, viajeros y otros eran el médico. Y las mujeres lavaban, fregaban, acarreaban el agua, cocinaban, parían, gruñían y daban la lata.

Pues yo no tuve envidia ni ganas de ser hombre, pero pensaba que ser hombre era mejor.

Con el transcurso del tiempo –por la terquedad, la obstinación, la rebeldía y una magnífica abuela que me decía en gallego que no le hiciera caso a nadie y que hiciera lo que me diera la gana- tuve la llave, salté por la ventana o por el tejado, tuve el bote, y tuve la bicicleta,  tuve el caballo y tuve los cuatro libros

Fernanda Monasterio
La Plata, 1992.


Para las tercas, obstinadas y rebeldes, 
que nos animamos a saltar ventanas y
conquistar mundos...

sábado, 3 de marzo de 2012

¿Porqué llamamos

                                   amor al amor?


Con lo que cuesta, con lo que duele,
con lo que tarda, con lo que arde,
con lo que falta, con lo que quema
con lo que ausencia, con lo que tiene,
con lo que viene, con lo que ahueca,
con lo que silencia, con lo que canta,
con lo que arrulla, con lo que leche,
con lo que vibra, con lo que abraza,
con lo que olvida, con lo que vida,
con lo que pajarito, pajarito,
caracolito tan poco mío y de nadie…

Cartas al Rey de la Cabina
Luis María Pescetti

jueves, 23 de febrero de 2012

.


"Por suerte tengo guitarra, 
para cantar mi dolor..."

“No me gusta el ruido de los helicópteros
me recuerda épocas que no me quiero acordar...”

Decía y se señalaba la boca del estómago.

“Cuando volaban bajito era porque había quilombo”

Volvía a decir.
Miraba para arriba y parecía escucharlos a esos otros, y casi retumbaban las hélices.

Se veía, se dejaban ver en el cuerpo, las marcas del miedo y del dolor.


Porque muchas veces el  dolor solo remite al dolor. 

martes, 3 de enero de 2012

¿Qué querés que te regale...?

Preguntó primero que nadie…
Una fiesta llena de amigas, amigos y mucho amor.
Algunas siestas, pero de esas que se duermen, caminatas con mate por cualquier ciudad y un río ancho. ancho.
Aire de cerro para cuando extrañe; la felicidad plena como esa de ir por primera vez al cine.
Muchas noches inolvidables, mil sorpresas y mil asombros.
Unas cuantas lágrimas, lugares nuevos, gentes(s) nuevas, y algún recuerdo.
Un último suspiro, ese que libera de todo sufrimiento; una sonrisa enorme que muestre todos, o casi todos, los dientes.
Algunas dudas y varias certezas.
Un par de zapatos para gastarlos, chocolates “combinados” para compartir.
Películas para abrazarse y que yo no me duerma, o sí.
Abrazos, muchos abrazos y más besos todavía.
Un “te extraño” cuando no escuche.
Muchas canciones nuevas que me cuesten aprender y al final me salgan bonitas.
Paseos en bici, sin bicisenda.
La pasión por la militancia, y la acción dispuesta a cambiar el mundo.
Libros, unos cuantos.
Muchos brebajes de esos que “reparan el alma”; algunas carcajadas liberadoras;
ganas de seguir caminando y aprendiendo…

Y una gran mochila dónde guardar todo…
y un anotador, para seguir la lista y no olvidarme nunca de “lo que quiero”.

martes, 27 de diciembre de 2011

Simples navidades.

Camila tiene 3 años aunque le gusta decir que tiene 5, la curiosidad en los ojos y una sonrisa enorme lista para la foto. Es salvaje, muy salvaje, y cuando se emociona se le nota en todo el cuerpo.
Habla mucho, siempre habló mucho, antes en algún idioma que nosotros seres consumidos por la neurosis no llegábamos a captar; pero en un esfuerzo para que la entendamos aprendió a hablar nuestro idioma. Le cuesta, arrancar sobre todo. Pero después de un par de sílabas tartamudeadas siguen claras explicaciones, más extensas o más cortas, según lo requiera el tema a debatir.
Todavía no termina de captar esto de la navidad. Sabe que hay regalos, que hay que esperarlo, no tiene ningún sentido del tiempo, así que más tarde más temprano a ella no le importa. El arbolito con lucecitas, y el pesebre al lado, no le cierran mucho. Pero igualmente pide que las miremos como prenden y apagan sin importar ningún nacimiento.


-¿Qué es eso? Es la pregunta habilitante, de ahí en más es dejarse llevar.
-Una casita, ellos viven ahí, responde señalando camellos, reyes, vacas y carpinteros.
-¿Y quiénes son ellos?
Duda un segundo, el mismo segundo que le lleva tartamudear al principio.
-Muñecos duros, dice segura y se retira de la escena dando por finalizada la charla.

Entonces pienso en los arbolitos, la nieve que no hay, y cuanta cosa ajena; las lucecitas que nunca funcionan, el peligro de la pirotecnia, el vitel toné de las mil calorías con este calor, los pesebres que nadie mira, los regalos que todos esperan, el pan dulce, budín y fruta seca, y sigue el calor; el bendito santa que ha llegado antes a la casa de al lado… y en todo lo extra con lo que cargan las fiestas.

Las navidades debieran ser simples… 
como los muñecos duros de Camila.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Pintame...

"Estar bien es una elección m'hijo"
me ha dicho mi abuela creo.…
No me acuerdo muy bien,
pero me imagino que así debe haber sido.

 Hablando un poco de todo, con él, que de todo un poco hablamos, hablábamos de los humores y de los colores que uno y la otra le van viendo y poniendo a la vida.

“Porque hay veces que a la cosa la ves negra, porque está negra”…
“Pero hay veces que está de otros colores y lo mismo la ves negra”…

Y a nosotros nos gustan los colores, y siempre intentamos que sea más de uno, que sean mezclados y bien brillantes. Y nos enojamos cuando los días pierden brillo, nos entristece vernos monocromáticos; entonces inventamos las más raras estrategias para cambiar la tonalidad.
Y jugamos a pintar...
Más de una vez hemos quedado expuestos a ser tratados como ridículos optimistas. 
Pero las nubes negras, no nos sientan muy bien…
 El desafío, pensábamos, era andar eligiendo otros colores, o inventarse nuevas formas para ir pintando, para ir cambiando esa negrura por algún tono que quede mejor.

“Una elección”… recordaba él de un recuerdo quizás imaginado.
“Y un esfuerzo”, le agregaba yo a ese recuerdo.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Es muy triste...

... andar por la vida sin pregunta - dijo una vez.
 Foto por Sebastián Ernesto Suárez
(…) “Y es que las preguntas verdaderamente serias son aquellas que pueden ser formuladas hasta por un niño. Sólo las preguntas más ingenuas, son las verdaderamente serias. 
Son preguntas que no tienen respuestas. 
Una pregunta que no tiene respuesta es una barrera que no puede atravesarse. Dicho de otro modo: precisamente  las preguntas que no tienen respuestas son las que determinan las posibilidades del ser humano, son las que trazan las fronteras de la existencia del hombre.” (…)

"La insoportable levedad del ser"
de Milan Kundera.

domingo, 11 de septiembre de 2011

¿Jugás?

Un juego.
Jugar con palabras: con lo que dicen, con lo que creemos que dicen o con lo que quisiéramos que digan.

Las palabras eran: casualidad, destino,efectocoincidencia, bonita, manos, amor, músicanegro, sueño, mate, vinopoesía, política, libertad, Estadocausa, sonrisa, ropa, autonomíacama,  librodesnudez, ojos, felicidadmiedo...

Era difícil el juego, pero quiso aprender a jugar...


Y ahí anda
pesándolas...
diciéndolas...
escuchándolas...
viviéndolas.
(creyendo y queriendo)




"Usted me hace poeta y yo vivo inspirao"