…de hojas y de fichas, que no se acomodan; se amontonan unas sobre otras esperando que alguien las junte, y les dé alguna forma, o que otro las patee por el aire y las haga volar de nuevo. Caen los párpados y los sueños aparecen como posibilidades a cumplirse si el esfuerzo es mucho y la vergüenza es poca. Los pies contra el piso caen, suenan, dejan marca y se levantan para volver a caer. Una lágrima cae escondida en el “nos vemos” que suena a mentira, pero no. Las botellas caen y se rompen y estallan en carcajadas. Y sus manos al caer hacen que suene marcando el ritmo. Caen bombas por la paz y la paz misma cae y ya no se levanta. Ellos caen en la tentación y el placer no es más fruto de lo prohibido. Se caen los dientes y el ratón Pérez tiene trabajo por hacer. Lluvia que al caer hace florecer o inunda. Se cae el pibe y otra vez con las rodillas raspadas. Caen las defensas y los mocos y la fiebre, la fiebre que sube y sube. Caen las monedas y la paciencia. Y la tarde y todo se pone naranja. Parece que faltara algo, hasta que aparece ella que se levanta inmensa, brillante, hermosa.
Cae despacio mi mano que dibuja en tu rostro remarcando esa sonrisa.
Y la caída parece inevitable...
... porque es otoño.
Y porque es la vida.
Y la caída parece inevitable...
... porque es otoño.
Y porque es la vida.

