lunes, 8 de agosto de 2011

Sin más... y aún...

“Charatianga murucinda ullidora” dijo.
“Nopotranco sipuriata manoserta” le contestó
“No, vocertincos ullardanfo karantanka” le respondió, en tono de reclamo.
“Mi gruntienza almarosa mandalzera umala” terminó diciendo.

Y ahí ya no supo qué más decir

Porque hay preguntas que no hace y respuestas que no espera

Entonces se queda, sin más que decir.
"El amor pide amor y lo pide sin cesar,
 lo pide... aún"

martes, 19 de julio de 2011

Condenas

“El hombre está condenado a ser libre, porque una vez que está en el mundo, es responsable de todo lo que hace”

Si estoy "condenado a ser libre" Sr Sartre…
¿Cómo huyo sin mala fe del Mundo de las Maravillas?

¡Que le corten la cabeza!

Lo que no sabía era que del País de las Maravillas nadie huye ni escapa. Sólo aquellos que descubren los secretos de los sueños pueden abrir la puerta para entrar y salir… nunca huir…

-No me callo- replicó Alicia.
-Que le corten la cabeza- ordenó la Reina con toda su voz. Ninguno se movió.
-¿A quién le interesa lo que usted desee? Ustedes no son más que un mazo de cartas.
Entonces el mazo entero se levantó por el aire, volando las cartas y cayendo sobre ella; lanzó un grito de miedo  y de indignación al mismo tiempo y trató de sacudírselas pero descubrió que estaba echada en la orilla, con la cabeza apoyada en el regazo de su hermana (…)
-Despiértate querida Alicia- le dijo –Has dormido mucho rato- (…)

Ella lo descubrió.
Soñar sin condenas…
sin tregua. 

viernes, 1 de julio de 2011

Changuita mía

"Si lo verde tuviera otro nombre
debería llamarse Rocío."

- Re poquito te falta para las vacaciones. ¡Qué buena suerte!
- A mí no me gustan las vacaciones, me gusta más ir a la escuela.
- Igual las vacaciones son más divertidas que la escuela.


"Te conozco desde el día que has nacido" y es una de las primeras personitas que conozco desde ese momento, y me acuerdo todavía de ese día.
Por que tanto la hemos esperado, y buscado, y pensado, y esperado...y un día llegó "porque yo era tan linda como una princesa me han traído" decía ella cuando era más chiquita. Y sí que es linda, pero no solo por eso la han elegido.
Somos tan, tan distintas. Sí, porque somos personas distintas y no nos une más que el amor aprendido, y aprehendido, que no es poca cosa.

Ahora, que es "grande", tenemos conversaciones virtuales, donde ella cuenta de su amada escuela y de cuanto le gusta ir, y que hace frío allá, y que están por comer y chau un beso grande.

Y a mí, todo se me hace más cerca, y ya ni me acuerdo de la distancia "que mi amor se devora de un bocado"

Mi amor... o el de ella.

"Y me gusta saber que un aroma a laurel, 
te llenó de rocío el olvido"

sábado, 28 de mayo de 2011

Del aire

(...)
-Bueno me parece que ya sé cuál era ese bicho, y no es para andar temblando más.
-¿Cuál era?- preguntaron juntos el coatí y el oso hormiguero.
- Un bicho muy famoso, pero no hay que preocuparse
-¿Y cómo se llama ese bicho?
-El miedo se llama. Lo conocí por el tamaño.
-¡El miedo! ¿Y es muy peligroso?
-Para nada, m’hijo una vez que se lo conoce.
-¿No es venenoso?
-Ni un poquito
-¿A usted se le apareció alguna vez don sapo?
-Más de una m’hijo, y así lo fui conociendo.
-¿Era igual que ese miedo que vi yo?
-Igual pero todo distinto.
-Eh don sapo- dijo el oso hormiguero- ¿cómo es eso de que igual pero todo distinto?.
-Porque así son estas cosas, y el miedo de cada uno es como el miedo de cada uno.
- ¿Entonces no era un bicho don sapo?
-No, era un miedo nomás.
-¡Si usted viera como me asustó!
-Ya sé cómo son esas cosas. La cuestión es animarse y pelearlo. ¿Acaso nunca oyeron decir que hay que vencer el miedo?
-Claro que si, lo oímos muchas veces.
-¿Y quién se creen que inventó esa frase?
- ¡No me diga que fue usted, don sapo!
-¿Quién si no?, pero primero tuve que enfrentarlo en una pelea a muerte Me acuerdo como si fuera ayer. Me había agarrado en medio de la oscuridad y pegaba unos rugidos que iluminaban la noche (…) Así era el miedo ese, no les miento. Respiré hondo, y lo atropellé mirándolo fijo. Ya estaba cansado de andar disparándole.
-¿Y el miedo qué hizo?
-Tendrían que haberlo visto, se fue achicando y achicando, hasta que desapareció como un humo. Y ahí lo hice volar de un soplido.
-¡Añamembuí! Eso sí que me deja contento- dijo el coaticito-. Usted sí que es valiente, don sapo.
-No crea m’hijo, lo que pasa es que ahí había cambiado el tamaño del miedo.
El sapo comenzó a alejarse silbando un chamamé.
-Eh, don sapo- lo llamó el coaticito-, una última pregunta. Cuando me agarre de nuevo primero tengo que respirar hondo ¿no?
-Eso m’hijo , y largar el aire de golpe y atropellar, y ahí es cuando cambia de tamaño.
-¿Siempre cambia de tamaño?
-Siempre eso es seguro. 
-¿Y si en vez de achicarse se agranda?
-Fácil- dijo el sapo mientras se alejaba-, en ese caso respire más hondo todavía  y atropelle más fuerte, pero para el otro lado. Y no afloje hasta que se le duerman las patas. Ja, si sabrá de miedos este sapo.

Fragmento de “El tamaño del miedo”
de Gustavo Roldán

Tengo un "tema con el aire"... 
... y es que a veces es necesario creer que basta con "respirar hondo" para que el miedo se achique...

Y atropellar nomás, y no a veces,
sino siempre siempre.