sábado, 24 de marzo de 2012

Quién sabe Alicia

este país, no estuvo hecho porque sí...

He escuchado una y mil veces las más disímiles historias, porque en Tucumán no hay quien no pueda contarse una “de la dictadura”. Los más, más viejos, los no tan viejos, los viejos de una y los amigos de los viejos, los iguales de viejos que una hablando y contando en primera persona.
Muchos 24 me han encontrado en alguna plaza, cuando éramos pocos, cuando escribíamos paredes, cuando escrachábamos a los cómplices, cuando se dividían las marchas, cuando éramos muchos.
He leído, he pensado, he imaginado, he tenido miedo, he soñado, y hasta he intentado contar algo de eso que no viví.
Nunca, nunca, pude rememorar desde cuándo.
Desde cuando me importa, desde cuando sé, desde cuando ese NUNCA MÁS como grito de guerra es parte de mi vida.
¿Quién contó primero? ¿Cómo? ¿Qué dijo?
Nunca he podido acordarme, desde cuándo, porque pareciera que desde siempre.

Hoy el NUNCA MÁS ha tomado otro significado, se ha vuelto fundacional, pareciera ser lo primero que recordamos cuando miramos para atrás.
Y está bien que así sea.
Porque esa historia, es nuestra, es parte nuestra, y desde ahí nos construimos.

No cuentes lo que hay detrás de aquel espejo, 
no tendrás poder 
ni abogados, ni testigos.
Enciende los candiles que los brujos piensan en volver

a nublarnos el camino.
Estamos en la tierra de todos, en la vida.
Sobre el pasado y sobre el futuro, ruinas sobre ruinas,
querida Alicia.

Canción para Alicia en el país.
Serú Girán. 
Por los 30 mil que han construido nuestra historia.
Por todos y todas que la siguen construyendo.
Memoria, verdad y justicia. 

miércoles, 21 de marzo de 2012

Como Moc y Poc...


En alguna calle de Buenos Aires se escucha:

“¿Ya qué estamos... 21 de marzo?...
Listo. Ya podemos decir que el año está perdido…”

“No sé eso…
  Pero ya podemos decir que dejamos cosas 
para el año que viene…”

Así estamos…

Cualquier parecido con "Historias del los señores Moc y Poc"es pura coincidencia.

jueves, 8 de marzo de 2012

Libre, linda y loca...

Cuando yo era niña, en los años 20 todo lo bueno lo tenían los hombres, todo lo que tenía interés y todo lo que hacían; los hombres tenían las buenas profesiones, los hombres comían la mejor parte de la comida de la mesa, lo mejor de la comida y más cantidad: los hombres medio pollo, las mujeres , menos de un cuarto de pollo, a lo mejor las alitas y las patitas para roer, los hombres dos huevos fritos, las mujeres apenas uno y el que salió roto.

Los hombres tenían la llave, y salían de noche; los hombres tenían el caballo, tenían la bici, tenían el bote, tenían los libros –los libros eran cuatro en mi casa-  y tenían profesiones activas, de entrar y salir; profesiones interesantes: unos eran comerciantes, otro eran marinos, otros eran militares a caballo, otros eran viajantes, viajeros y otros eran el médico. Y las mujeres lavaban, fregaban, acarreaban el agua, cocinaban, parían, gruñían y daban la lata.

Pues yo no tuve envidia ni ganas de ser hombre, pero pensaba que ser hombre era mejor.

Con el transcurso del tiempo –por la terquedad, la obstinación, la rebeldía y una magnífica abuela que me decía en gallego que no le hiciera caso a nadie y que hiciera lo que me diera la gana- tuve la llave, salté por la ventana o por el tejado, tuve el bote, y tuve la bicicleta,  tuve el caballo y tuve los cuatro libros

Fernanda Monasterio
La Plata, 1992.


Para las tercas, obstinadas y rebeldes, 
que nos animamos a saltar ventanas y
conquistar mundos...

sábado, 3 de marzo de 2012

¿Porqué llamamos

                                   amor al amor?


Con lo que cuesta, con lo que duele,
con lo que tarda, con lo que arde,
con lo que falta, con lo que quema
con lo que ausencia, con lo que tiene,
con lo que viene, con lo que ahueca,
con lo que silencia, con lo que canta,
con lo que arrulla, con lo que leche,
con lo que vibra, con lo que abraza,
con lo que olvida, con lo que vida,
con lo que pajarito, pajarito,
caracolito tan poco mío y de nadie…

Cartas al Rey de la Cabina
Luis María Pescetti