"Porque el idioma de infancia es un secreto entre los dos"
M. Elena Walsh.
Cuenta mi mamá que cuando yo era chica quería tener un elefante. Y no había dios que me convenza que era demasiado grande el animalito y que dónde lo íbamos a tener,
"y que el papá haga una elefantera" contestaba esta petisa con mucha seguridad. Eran tiempos de fondos grandes, conejeras y conejos... y algunos libros y muchas canciones que me iban a marcar siempre.
Hoy pienso en ese elefante y enseguida aparece
Dailan Kifki y quizás el primer "libro largo y con muchas letras" que leí. En ese París, y esa parte de la canción que nadie canta, esa que dice la palabra
"revolución". En la luna y cómo bañarla,
la familia Polillal y tantas rimas que me han costado leer en algunos talleres (porque ya sabemos que leer poesía en voz alta es una ardua tarea). Hoy pienso en el
Monoliso y el reino del revés y los
"1530 chimpancés", en el rey compás y su
"una pincha y la otra no". Si, también pienso en La Cigarra y la Serenata y las lágrimas y el nudo en la garganta que nunca dejan de repetirse. Pienso en los mil talleres y el brujito de Gulubú y la
rrrrrr del doctorrrr y el motorrrr y los ritmos que nos íbamos inventando. Y también en esa chacarera que tanto nos gusta cantar a los dos y cruzar la
Mate de Luna muy gatunamente.
Hoy es un día en el que muchos sentimos que una parte muy linda de esa infancia que ya ha cumplido más de 20 se va con ella... y que otros no la vamos a dejar ir.
¿A París?¿A poblar tus olvidados castillos de dragones?
Con el reverso de tu reino, a lomo de elefante volador, te vas.
Es otro el cielo que te reclama. Yo no te dejaré partir...
Lugui G. Guerrero.
Yo tampoco...